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Saber para sentir

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Yo soy una persona espiritual.

Creo y afirmo, que la naturaleza humana es eminentemente espiritual. Es más, afirmo incluso que todo en este mundo, y también fuera de él, tiene origen y forma esencialmente espiritual.

Escribo para contar y mostrar mi convencimiento sobre ello. E incluso si llegara el caso, también escribo para poder rectificarlo. ¿Por qué no habría de hacerlo? Este es mi propósito. Así de simple.

Con este propósito no busco vender nada, ni convencer o persuadir de algo. Estas cosas no me interesan.

Vivo desde el agradecimiento y la generosidad para con todas las personas, y para con la Vida en general.

La filosofía es una brújula

Aquí no hay ciencia en su sentido estricto. Solo hay filosofía. Una brújula para marcar un camino, una dirección. Una de las muchas direcciones que la mente creativa, y la conciencia única e irrepetible que experimenta la vida humana, puede llegar a escoger para recorrer su camino.

Y esto es lo más importante: tal vez no te guste mi camino; no importa, no es necesario; pero quizá te sirva mi brújula. Considéralo así.

Yo hago lo que hago para sentir mi propia felicidad, mi propia paz. No te esfuerces en buscarla para encontrarla, limítate a sentirla.

Una preciosa armonía amorosa en un estado sentisciente.

La Evolución

Todo este sitio web es el principio de una idea que aún ha de desarrollarse. Una idea que ha estado configurándose en mi mente desde hace años, buscando el espacio necesario para florecer, algo que solo llega cuando toca, como las estaciones del año.

Naturalmente una idea nunca es una teoría, y mucho menos un hecho. Sin embargo, una idea sí es una semilla. Una semilla que nace de una chispa donde antes no había absolutamente nada; un instante fugaz y efímero de revelación, y a veces, quizá las mejores, con pequeñas dosis de rebeldía frente a lo convencional. Una idea es una onda expansiva; una pequeña ola que, si no se le priva del movimiento necesario, puede acabar siendo un enorme tsunami.

Aunque mucho antes de que esto llegase a suceder, una idea reveladora probablemente será vista y escuchada, y cuestionada y juzgada, y finalmente acabará siendo negada. Esto es inevitable porque las ideas reveladoras suelen contravenir los principios de la lógica, y de eso que llaman el «sentido común». Pero no importa, también es del todo irrelevante.

Para un persona espiritual, todo este transcurrir que va desde la siembra hasta la floración de una idea reveladora, con todos sus vaivenes de rechazo y aceptación son parte del proceso de la Evolución. La Evolución con mayúscula. Y esto se halla fuera de nuestro alcance.

La Evolución es inevitable incluso para quienes pretenden evitarla.

Sincronicidad y frecuencia

Alguien que me quiere cierto día me dijo: «Roberto, no te preocupes, porque la empatía en realidad no existe. Tal como tú dirías, todo es sincronicidad y frecuencia».

En ese momento me pareció realmente fascinante. Aunque uno se plantea que nadie debería tener que recordarte tus propios principios, es muy hermoso que a través del Amor inmarcesible te los traigan de vuelta.

Porque en eso consiste la sincronicidad y la frecuencia, en Amor inmarcesible. Cuando profundizas un poco, la empatía se aparece como algo pasajero, necesario por supuesto, pero pasajero y circunstancial. Cuando profundizas un poco más, descubres que en el fondo todo es sincronicidad y frecuencia.

Existe un campo que nos conecta a todas y cada una de las almas de este mundo, y es un campo amoroso, repleto de amor y bondad. Así es la energía que nos une. Naturalmente no es ciencia en su sentido estricto. Pero el hecho es que no todas las cosas necesitan explicarse. Basta con sentirlas.

La conexión puede ser temporal o permanente (sincronicidad). Pero la sintonía en el campo sí que será estable (frecuencia), siempre que tu alma y tu conciencia proyecten la luz y el amor que contienen dentro. Si lo reprimes, tu experiencia y toda tu vida será un autoengaño permanente. Sincronicidad y frecuencia pasarán totalmente desapercibidas, como si no existieran. Sin embargo, existen. No busques lo que no puedes ver, simplemente observa sus efectos.

Porque eso es todo lo que somos, Luz y Amor.

Humildad

Yo sé lo que sé, y nada más.

Por ejemplo, sé que la reencarnación existe. ¿Te parece esto un disparate? Bueno, también sé que tú no tienes por qué creer lo que yo sé. Y lo más importante de todo, es que no es en absoluto necesario. Ni para ti, ni por supuesto para mí.

He aquí la humildad.

La humildad, intelectual o de cualquier otra clase, es la capacidad de reconocer que únicamente tengo lo que tengo, o de que solo sé lo que sé. Y nada más. Y que todo eso que tengo o que sé, es, evolutivamente hablando, útil únicamente para mí. Para mi propósito y mi experiencia vital, mi misión en este mundo, para mi conciencia, mi alma y mi evolución.

Cuando no intentas convencerme, dejas espacio para que el orden fluya.

Propósito

Este mundo está repleto de personas que están experimentando el proceso de la Evolución a través de sus conciencias, mediante estados diferentes, sueños lúcidos, cosas o casos inexplicables.

Todo este proceso de la Evolución, a pesar de no poder ser explicado científicamente (en este momento), es la auténtica respuesta que el Universo nos envía para entendernos a nosotros mismos. Y crecer.

La espiritualidad no priva a nadie en absoluto de capacidad crítica y creativa, o de habilidades intelectuales de orden superior. Bajo ningún concepto. Sobre esto no hay debate o discusión posible. Al menos, no hay debate posible que resulte inteligente. Porque cualquier intento de discusión sobre ello, será un invento infundado de aquellas personas que no se sienten capaces de aceptar la posibilidad, altamente probable, de que la naturaleza humana pueda ser espiritual.

Una persona espiritual es alguien que elige serlo, como en todo lo demás. Todo lo que hacemos siempre es una elección, incluso cuando las alternativas puedan no gustarme. Elegir la forma de vivir no excluye en absoluto la posibilidad de que exista un orden mayor. De hecho, a mi juicio resulta al contrario: la elección demuestra la existencia de un orden mayor, porque me permite comprobar con mi propia experiencia, que puedo llegar a tener una vida creada por mí, sin dejarme gobernar por las circunstancias.

La elección forma parte de la Evolución y del orden.

Mi propósito es contribuir a este proceso de la Evolución. Para eso estoy aquí. Y si así lo deseas, también para acompañarte.

© 2026 Roberto Arévalo López. Todos los derechos reservados.

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