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Lenguajear

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Aquella tarde yo estaba trabajando en mis notas. A veces llego a escribir tantas veces tantas cosas, que yo mismo acabo perdiéndome en mi propio bosque. Y en aquel momento estaba tan absorto que ni siquiera me percaté cuando sucedió.

Estas cosas son así, simplemente suceden. Surgen. Llegan. Aparecen. No te das cuenta de nada hasta que tu mente y tus pensamientos se detienen durante un instante, y entonces tu atención despierta. Son cosas de la intuición. Así es. La intuición del alma. Estoy seguro de ello.

Una estrella brillante había comenzado a resplandecer sobre mi mesa alumbrándolo todo. Yo llevaba todo el día escribiendo y reescribiendo todo aquello de la lentitud y la cercanía, y la proximidad y todo lo demás, y no estaba pendiente de todo lo que había anotado en mi cuaderno.

―¿Qué te parece Roberto? ―me dije para dentro cuando me di cuenta en ese preciso instante en el que sus rayos de luz lo invadieron todo.

Hacía tan sólo unas semanas que había acabado la redacción del epílogo del Cuento Sentisciente, y me había propuesto quedarme sentado esperando ver luz en algún punto y en algún momento. Por algún lugar tendría que surgir… cuando de pronto…

Giré la página y vi el borrador de la nota. Entonces recordé que la había transcrito en mi cuaderno de notas, tal como ella me la escribió en la carta:

―¡Me encanta poder aprender de tus reflexiones lenguajeantes! ―decía la nota.

En ese instante aquella palabra se encendió como un cartel luminoso, y pensé para mis adentros: «¡Oh Dios mío! Esta maravillosa criatura mágica acaba de dar a luz una palabra realmente divina».

‘lenguajear’

  • Capacidad o facultad de producir palabras, ideas o conceptos anteriormente inexistentes.

Para ser sinceros, creo que todo el mundo ‘lenguajea’ de alguna forma. Cualquier persona puede hacerlo, y de hecho lo hace. Lo maravilloso de ‘lenguajear’ es que además no necesita atender ni regirse por el ‘mal-llamado’ lenguaje culto o lenguaje formal. Muy al contrario, ‘lenguajear’ se antoja como una acción acertada y transparente. No buscaría la corrección a ningún nivel, porque la corrección siempre implica cierto tipo de enmascaramiento.

En términos generales, ‘lenguajear’ sería evitar que nuestra mente caiga en la hipocognición, dando lugar a una carencia de ideas o conceptos lingüísticos, que puedan provocar limitaciones evidentes en nuestros pensamientos, y por ende, en nuestras acciones. Y aunque la hipocognición es inevitable para todos nosotros en algún momento de nuestras vidas, ya que la propia experiencia vital es única e irrepetible, creo que considerar una acción que nos induzca a generar alternativas a esas carencias, aún siendo puntuales, es siempre una ventaja enorme.

[‘lenguajear’ es un término que deriva de ‘lenguaje’: facultad del ser humano de expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otros sistemas de signos; manera de expresarse; estilo y modo de hablar y escribir de cada persona en particular; conjunto de señales que dan a entender algo].

A diferencia de ‘acuñar’ [que es dar forma a expresiones o conceptos, especialmente cuando logran difusión o permanencia], ‘lenguajear’ no requiere de que se logre ninguna difusión, ni tampoco busca mantener algún tipo de permanencia. ‘Lenguajear’ es una producción con tu yo interno. Es una creación. O tal vez en ocasiones, es una proyección de la luz que te ilumina en ese momento.

Es importante remarcar, que tampoco debemos confundirlo con ‘neologismo’ [que es finalmente la forma que tomará la palabra, idea o concepto que pueda surgir de la acción de ‘lenguajear’]. Y por supuesto, se debe distinguir claramente de acciones mucho más amplias y extensas, que naturalmente, van más allá de la producción de palabras, ideas o conceptos, tales como crear, imaginar, concebir, inventar o idear.

No obstante lo anterior, quiero insistir en que la sección de este Blog ‘reflexiones lenguajeantes’ es para dar cabida a todas esas acciones. Esto es, aquí estamos creando, imaginando, concibiendo, inventando, ideando, y naturalmente, claro que sí, lenguajeando.

(*) Las ‘reflexiones lenguajeantes’ se emplearon por primera vez el 4 de marzo de 2024. Gracias siempre a Isabella Ciampi por todas sus aportaciones, y sobre todo, por esa Bonita Luz que tiene.

© 2026 Roberto Arévalo López. Todos los derechos reservados.

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