Ya solo puedo sentir,
¿para qué comprender?
Ya solo puedo ver,
¿y para qué mirar?
Como cristales esparcidos en la cúpula de la noche,
tu Luz me ilumina a cada paso que doy.
El tiempo no sucede,
desvanecido, inexistente.
Ya solo tengo Amor para dar,
y nada más necesito.
Mi alma está conectada,
no quedan dudas que enfrentar.
Años repletos de tiempos,
tiempos repletos de dudas,
¿adónde tengo que llegar?
Nada cambiaría nada.
Lágrimas,
lágrimas vacías,
lágrimas sin destino,
lágrimas sin objeto.
Todo tu Presente.
Que tan perfecto es,
que de solo pensarlo,
escalofríos siento.
La precisión de su movimiento,
la nitidez de su orden,
la Belleza de su caos.
¿Quién necesita dudas?
Ya solo quiero sentir.
El tiempo no pasa, inexistente.
Luz y Amor.
Todo mi Presente.
© 2026 Roberto Arévalo López. Todos los derechos reservados.

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