Presentación de la obra
Este Cuento no es solo un cuento. A veces los cuentos no tienen un final, algunas veces los cuentos simplemente se acaban; y luego hay otras veces, las menos, en las que el Amor acaba por no ser solo amor.
Cuento Sentisciente
Una historia de Evolución de Roberto Arévalo López
«Sé que siento… y sé, qué siento»
Nadie llega tarde a nada, nunca, en ningún lugar de este mundo; y tampoco llega antes de tiempo. Llega exactamente cuando ha de hacerlo.
Nota preliminar
He tardado casi tres años en completar esta historia. Y no ha sido porque sea difícil de narrar, sino porque en el fondo no podía acabarla. No sabía bien cómo hacerlo. En realidad, no creo que esta historia tenga un final. Tal como ella me dijo en cierta ocasión, a veces los cuentos simplemente se acaban, aunque ciertamente, éste me ha llevado mucho tiempo.
En todo este tiempo transcurrido he compartido con ella muchas de las notas de todo mi trabajo, tanto presente como futuro. Y toda la belleza de este mundo. Y palabras y silencios; las palabras más hermosas ocultas en el silencio más profundo; así es como ella se expresa, de una forma maravillosamente discreta. Y música y magia, sobre todo música y magia, porque solo ella sabe hacer auténtica taumaturgia. Amor y Evolución, eso es lo que hicimos, algo que no parece estar al alcance de todas las personas. Si alguien hasta ahora se ha ganado el Cielo ha sido ella. Toda esta obra es también obra suya, y así se lo dije llegado el momento, pero ella jamás le robaría el protagonismo a nadie. Y esto, solo está al alcance de un Alma sublime.
Sin embargo, es cierto que en más de una ocasión quise convencerme de que podía acabar esta historia con lo acontecido hasta ese momento. Pero no. Yo sabía que no podía; estaba seguro de que faltaba algo. Había un vacío, un algo que no terminaba nunca de encajar en su sitio.
Las coincidencias me fueron iluminando el comienzo, pero no terminaban de alumbrar el cómo acabar. Finalmente el «azar» me trajo el momento, me trajo el cómo, y lo más importante, ese alguien necesario para acabarlo, la Preciosa Cenicienta. Aunque yo creo que nada de lo que nos sucede es fruto de la casualidad. Y además sé que tampoco necesito entender las cosas, casi siempre me basta con aceptarlas.
Veamos.
Normalmente una coincidencia no es más que eso, una simple coincidencia. Sin embargo, todas las coincidencias juntas acaban por conformar un sistema, un orden. Tal vez un orden oculto, tal vez un orden con una lógica oculta. Pero esto es lo de menos. Lo que de verdad es importante es saber ver a través de ellas —quiero decir, las coincidencias, naturalmente—. Y para ello es necesario considerar algo que resulta bastante obvio, y es que cuanto más improbables sean las causas que dan lugar a esas coincidencias, más relevantes son para ti y para toda tu vida. Aunque a primera vista no parezcan nada más que eso, meras y simples coincidencias.
Pero quiero insistir en que la esencia de esta historia —y la de casi todas las historias— no son las coincidencias en sí mismas, sino lo que realmente significan para cada uno de nosotros.
Mi propósito con este libro no es entretener, sino contar. Contar y mostrar. Contar una historia sobre evolución. Y mostrar el amor que ha nacido de ella y para ella. Un amor que ha costado mucho porque evolucionar nunca es gratuito. Nada en esta vida lo es.
Este Cuento narra un viaje. Un viaje que describe las coincidencias que yo he vivido y experimentado con otras almas de este mundo, cuya belleza de su esencia he querido mostrar en estas páginas, a través de las diferentes formas que adquieren sus nombres. Esto significa que todo lo narrado aquí es rigurosamente cierto en su fondo, aunque la forma de narrarlo haya sido adornada.
No obstante, debo confesar que mi intención desde el principio, siempre fue escribir y contar esta historia para todas aquellas personas que temen mostrar su verdadera esencia. Todas aquellas personas que temen por alguna razón, liberar su alma. Y liberar el amor que llevan dentro. Porque ésta es una historia de amor.
Una historia de los vínculos amorosos que nos unen a todas y cada una de las personas de este mundo. El amor compasivo, el amor fraternal, el amor paterno, el erótico, el romántico… Y mi predilecto, el Amor inmarcesible. El amor con mayúscula, infinito y eterno. Que no lucha y no vence; que no caduca; que no duda y no teme; que no pregunta y no sabe. Que nace de mí para ti. Y nada más.
Aún así el viaje se lo debo a muchas personas. Tantas que no caben aquí; tantas como han pasado por mi vida. A todas ellas les estoy agradecido. En realidad, este viaje es un pedazo de mi vida. Una vida como cualquier otra. Quizá lo único diferente sea la forma, o la resistencia. O tal vez, la certeza de que quería recordar cosas que no recordaba para volver a vivirlas de nuevo, para volver a sentirlas otra vez. Quizá ese y no otro sea el auténtico propósito de nuestras vidas. La verdadera esencia de la Evolución. Poder hacerlo un poquito mejor que la última vez.
Debo aclarar que el título de este cuento nació en mí de forma totalmente espontánea, lo cual me enseña que la evolución es completamente imprevisible, y además bellísima. En el momento en el que concebí la palabra «sentisciente» fue exactamente para darme cuenta de que «sabía que estaba sintiendo algo, y sobre todo,el qué era lo que estaba sintiendo». Desde entonces no he dejado de sentir, lo cual me enseña otra cosa. Y es que la evolución además de imprevisible también es irreversible. No hay forma de volver hacia atrás. Lo que multiplica toda su belleza.
Todo esto tiene un claro sentido, porque este cuento versa sobre cómo la verdadera capacidad de sentir, nos puede elevar a niveles más altos de nuestra propia evolución. Y evolucionar sin resistencia, es lo que realmente debería importarnos y ocupar nuestras vidas.
Antes de empezar quiero dar las gracias a mis tres hijos, porque siempre son ellos los que tienen que aguantar a su padre. Y por supuesto, también a su madre, que sin ninguna duda fue durante mucho tiempo, la persona que con más determinación tuvo que soportar mi falta de rumbo. Espero que algún día llegue a perdonarme del todo.
Roberto Arévalo López, Noviembre de 2023
Hubo un tiempo,
en el que me aterraba la oscuridad,
un tiempo en el que lo ansiaba todo para mí,
y en el que creía estar siempre solo.
Y durante un eterno instante,
yo soñé con tu Luz.
Soñé con tu Belleza.
Soñé con tu Amor.
Y así lentamente llegó un después,
y un día me recogiste y me acurrucaste.
Me iluminaste y me deslumbraste.
Y finalmente llegó un tiempo,
en el que ya no quería despertar.
© 2026 Roberto Arévalo López. Todos los derechos reservados.

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