En realidad, nunca nos pasan cosas. Sino que son las cosas las que nos encuentran.
Todo suceso o coincidencia que se sucede ante ti es un esfuerzo de la Evolución para proporcionarte la coherencia que tu alma está buscando, aunque tú no lo sepas.
Y una prueba evidente sobre esto es la siguiente.
Todo conocimiento adquirido que, a efectos evolutivos para tu alma sea irrelevante, te resultará totalmente inútil. Todo ese conocimiento que posees, pero que no necesitabas ni necesitas, nunca será para ti un activo, un valor o un arma. Sino que siempre será una penitencia.
Piensa bien en ello. Por eso tienes preferencias —y por eso todo sistema educativo acaba fracasando como sistema—. La diferencia es muy sutil, si no entusiasma a tu corazón, es que no es para ti. Sea lo que sea.
El mundo es igual para todos, pero la Evolución no lo es.
© 2026 Roberto Arévalo López. Todos los derechos reservados.

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